Tipos de escalada

La escalada es un deporte que cuenta con una gran variedad de modalidades. Además, se puede practicar en diferentes entornos y con una gran variedad de mecanismos de anclaje. Todo ello convierte a esta disciplina en algo complejo que puede costar diferenciar especialmente cuando comienzas a dar los primeros pasos en ella.

Cada una de las disciplinas puede requerir de un entrenamiento específico y es importante conocerlas para apasionarte por ellas. Aunque estén englobadas en el mismo deporte son diversas y permiten conocer diferentes lugares y personas con las que compartir tu pasión.

Escalada deportiva

Este modelo de escalada es el fiel reflejo de la competitividad. En ella se busca la velocidad y el trabajo físico, está más pensada para la dificultad que para el destino que se persigue. Esta disciplina ha ganado una gran popularidad gracias a la visibilidad de sus competiciones como ha sido su llegada a los Juegos Olímpicos con medalla incluida para España.

A la hora de practicar esta modalidad suele optarse por paredes artificiales generalmente en espacios interiores. Gracias a ello se diseñan bloques específicos en los que el escalador debe mostrar su fuerza, destreza y habilidad para superar las distintas rutas. Además, existe una modalidad específica de velocidad en la que el objetivo es llegar a la parte superior de la pared en el mínimo tiempo posible.

Por supuesto, esta modalidad también se puede practicar en el exterior. Para ello suele realizarse una primera subida en la que se fijan los anclajes y puntos de reunión para posteriormente ponerse en marcha con los niveles de exigencia física de esta variedad. La escalada deportiva gana cada día más adeptos gracias a sus singularidades y la posibilidad de practicarla en espacios artificiales como los rocódromos de las diferentes ciudades.

Escalada clásica

Esta modalidad se realiza sobre paredes limpias, es decir, que no cuentan con anclajes previos y en las que se van retirando los seguros que colocas. Para practicar esta disciplina es importante contar con una serie de conocimientos técnicos del material y la pared. Una forma única de disfrutar de la aventura y el riesgo en tu subida hacia la cima.

El escalador debe llevar encima los diferentes seguros y conocerlos para saber cuál es la mejor opción en cada momento. Este tipo de rutas se encuentran en espacios naturales y es importante mantener el respeto a la naturaleza, por ello se van retirando las sujeciones una vez empleadas.

Para afrontar esta opción con seguridad es necesario reunir información de la ruta que incluya las opciones de bajada, las necesidades de material, las posibilidades de abandono y las bajadas una vez alcanzada la cima. Para valorar las dificultades de este tipo de rutas se emplea la graduación francesa.

Con el objetivo de buscar al máximo el respeto al medio ambiente es importante emplear el mínimo magnesio posible durante toda la subida. Esto ayuda a evitar dejar rastro de la actividad.

Escalada alpina

Destinada a las altas montañas este tipo de disciplina es la que cuenta con un mayor riesgo y la que necesita un nivel de experiencia y habilidad más alto. Además, los materiales necesarios para llevarla a cabo son los más específicos y complejos, en este caso es importante que sean ligeros y de la más alta calidad. Esta opción es la que mezcla un mayor número de disciplinas, ya que puede incluir tramos de montañismo, de escalada en hielo y de escalada clásica.

Las condiciones de la alta montaña son muy cambiantes por lo que las rutas varían de dificultad a lo largo de todo el año. Es necesario contar con un entrenamiento específico que te permita afrontar condiciones climáticas adversas así como contar con una buena orientación.

A las propias nociones de escalada se le deben añadir otras como los primeros auxilios, el autorescate o la cocina eficiente, ya que algunas rutas implican varios días de ascensión. Uno de los factores más importantes a la hora de afrontar esta modalidad es la fuerza mental tanto para resistir como para hacer frente a los inconvenientes que puedan surgir.

Escalada en hielo

En este caso se trata de una modalidad que se realiza sobre paredes de hielo. Estas pueden situarse en glaciares, cascadas heladas o corredores de hielo. Para llevar a cabo esta disciplina se necesitan materiales específicos como crampones, piolets y cuerdas antihumedad. Además, resulta importante contar con un correcto equipamiento de ropa que ayude a protegerse del hielo cortante.

Es una de las modalidades más peligrosas, ya que el hielo puede resquebrajarse al colocar los seguros aumentando así la dificultad. Además, este tipo de paredes pueden verse afectadas con cambios casi a diario modificando así las rutas.

Definir la dificultad de este tipo de rutas también resulta complicado. La inclinación de la pared y la dureza del hielo serán los responsables de marcarla. En concreto, este último caso se altera con suma facilidad incluso a lo largo del propio día de escalada. El método para su puntuación es canadiense y separa las paredes temporales de las permanentes.

Para llevar a cabo este tipo de escalada es importante contar con una gran experiencia y tener una amplia capacidad de reacción ante caídas o adversidades. Contar con habilidades en ella es una gran ayuda a la hora de afrontar la modalidad alpina.

Vía ferrata

Las vías ferratas son un tipo de rutas de montaña que cuentan con una serie de anclajes fijos y cables de acero que hacen de guía. Además, pueden disponer de escaleras, puentes colgantes y otros elementos que faciliten el avance entre los puntos.

Se trata de una de las opciones más seguras de escalada y suele ser apta para todo tipo de personas con una buena condición física. Otro punto a su favor es que no necesitan equipos específicos y en muchos casos estas vías están explotadas a nivel turístico y se facilitan los elementos de seguridad (arnés y casco) in situ.

La escalada cuenta con una gran variedad de modalidades siendo las vías ferratas y las modalidades deportivas las más aptas para principiantes mientras que el hielo y la alpina son las más arriesgadas. Por supuesto, no podemos olvidarnos de la clásica, el origen de este deporte.

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