Cómo gestionar el miedo a caer en escalada

En la práctica de la escalada es bastante habitual que en algún momento se pueda sentir miedo. Esto pasa sobre todo al principio, cuando nos estamos iniciando o bien si hemos sufrido algún tipo de caída traumática.

El problema viene cuando el miedo nos impide avanzar y, por tanto, dejamos de divertirnos. En este artículo te daremos una serie de pautas para que puedas afrontar tus miedos con mayor seguridad.

¿Por qué tenemos miedo a escalar?

Que sientas miedo al escalar es algo normal. Aunque no lo parezca, el miedo ha sido un aliado tradicional del ser humano. De hecho, antes de la llegada de la escalada recreativa, una caída podía representar un daño físico importante, incluso la muerte. Por ello, es normal que tu cuerpo sienta miedo cada vez que exista la posibilidad que se produzca una caída.

Para poder afrontar el miedo, en nuestro ADN llevamos implementadas tres tipos de reacciones. Durante miles de años nos han permitido afrontar numerosos retos, así como garantizar nuestra supervivencia como especie. A continuación, las detallamos:

  • Afrontar la amenaza. En este caso, nuestro cuerpo se prepara para luchar contra el posible agresor.
  • Huir del peligro. Si la situación supera nuestras posibilidades, nuestro cuerpo se preparará para alejarnos de manera rápida del peligro en cuestión.
  • Quedarse paralizado. En situaciones de miedo extremo, el cuerpo se puede quedar bloqueado. Es decir, ni huye ni lucha.

La única diferencia que hay a la hora de afrontar el miedo es la reacción. No tener miedo alguno no es muy normal, ya que siempre es frecuente tener un poco. Lo importante es afrontarlo de una manera racional.

¿Cómo funciona el cerebro?

Para poder entender con más profundidad todos los mecanismos que pueden desencadenar una reacción al miedo, es importante que conozcas cómo funciona tu cerebro. Una de las funciones básicas de tu cerebro es garantizarte la supervivencia. Por ello, cada vez que detecta una amenaza en el entorno, dispara los mecanismos de supervivencia. La parte del cerebro que controla todos estos procesos se llama amígdala.

Una vez se disparan estos mecanismos, nuestro cuerpo entra en tensión. Sentimos que los sentidos se agudizan y que nuestro pulso y respiración se aceleran. También se dilatan las pupilas. En ese momento sentimos que la sensación de miedo nos invade.

El principal problema de esta situación cuando estás practicando escalada es que pierdes el control y la objetividad. Tu técnica de pies se puede deteriorar, a la vez que estrujas excesivamente las presas. Por otro lado, si solo te centras en la supervivencia, nunca podrás avanzar.

¿Cómo gestionar el miedo?

Muchas veces el miedo desencadena un proceso de sabotaje. Tu miedo a caer hará que escales de una manera estática. Tus movimientos cada vez serán más duros y tu ritmo se verá ralentizado. Entrarás en un círculo vicioso que se retroalimenta continuamente.

La reacción más frecuente en los escaladores es la de quedarse inmóvil, ya que no puedes luchar contra la amenaza ni tampoco salir corriendo. De hecho, los escaladores noveles pueden sentir temblores que les cuesten controlar. Suelen suceder tanto en las piernas como en todo el cuerpo. Es la respuesta que tiene el organismo para liberar la adrenalina acumulada.

Para liberarte de esta adrenalina, necesitarás movimiento. Además, es importante que aprendas a lidiar con esta situación. Mantener la respiración bajo control y enviarte mensajes de calma es beneficioso. Intenta centrarte en la escala y enfócate. Verás que así los mensajes negativos de peligro irán desapareciendo de manera paulatina.

No obstante, hay otra serie de consejos clave que te pueden ayudar a afrontar el miedo. Estos son los más destacados.

Analiza el miedo antes de escalar

Primero de todo piensa: ¿por qué estás escalando? ¿Qué te ha llevado a ello? Estás haciendo escalada porque tú has querido y, por tanto, debes disfrutarlo. Antes de pasar a la acción, analiza todos los riesgos de la escalada que vas a empezar. Intenta observar la vía desde abajo y piensa si va a ser dura o no. Compara con otras vías que hayas escalado con anterioridad. Confía en todo el material que vas a emplear, como la cuerda, el casco, etc., así como en tu asegurador. Comprueba que la vía que vas a escalar es totalmente segura.

Habla contigo mismo

Cuando notes que aparece el miedo irracional, reacciona. No dejes que en ningún momento avance. Inicia tu diálogo interior. Así activarás tu precorteza cerebral, lo que te hará ser racional y objetivo. Piensa en que previamente analizaste la vía y no detectaste ningún peligro. Mantente relajado y observa toda la situación.

Actúa

Este diálogo interno ha de permitirte pasar a la acción. A la que te pongas en movimiento, notarás que los mensajes de peligro se alejan. Solo debes enfocarte en escalar para evitar todas aquellas distracciones negativas.

Respira de forma consciente

Su práctica tiene numerosos beneficios para los escaladores. Mantener una respiración profunda en todo momento te permitirá sentirte mucho más relajado y tranquilo. Tendrás una mayor sensación de calma y autodominio.

Comunícate con tu asegurador

La comunicación con el asegurador es muy habitual en la escalada. Cada vez que te sientas inseguro, exprésalo. Comenta en qué situación te encuentras. El hecho de comunicarte te posibilita disuadir las voces de duda que puedan aparecer, a la vez que aumenta tu confianza.

Entrena tu mente

Aunque para la práctica de la escalada es importante que entrenes aspectos físicos y técnicos, también es importante que entrenes tu mente. Esto mejorará considerablemente tu rendimiento.

Puedes trabajar aspectos como la confianza en ti mismo. Visualízate escalando con total seguridad, sin miedos. La visualización es empleada por los deportistas de élite con unos resultados excepcionales. Por otro lado, evita la zona de confort, ya que la comodidad te impide desarrollar nuevas destrezas. Asume riesgos controlados y avanza con determinación.

Como has podido ver, sentir miedo en la escalada es normal. No obstante, es importante tener una actitud positiva y afrontarlo con total tranquilidad. De esta manera, puedes superar tus limitaciones y disfrutar de tu práctica deportiva con mayor integridad.

0 comentarios

Enviar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *